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Los Marianos de la Inmaculada Concepción
de la Santísima Virgen María

Virgen MarianLos historiadores narran que el nacimiento de nuestra Orden fue en el año 1673. Desde hace 300 años los Marianos hemos estado al servicio de la Iglesia sin notoriedad y en medio de una historia repleta de acontecimientos tumultuosos.

Nuestro comienzo está ligado a un período de la historia de Polonia marcado por imágenes de fuego y explosión de armas y con la sangre de millones de víctimas de las guerras.

Durante estos agitados tiempos del año 1631, en una pequeña aldea de Podegrodzie, al sur de Polonia, nace Juan Papczynski – más tarde conocido como el Padre Estanislao de Jesús María, Fundador de los Marianos. El 13 de junio de 1992, la Santa Sede reconoció sus virtudes heroicas y lo declaró "Venerable Siervo de Dios". Sin embargo, para su beatificación se necesita un milagro atribuido a su intercesión y reconocido como tal por la Santa Sede.

Inspirado por Dios, después de 19 años de vida con los Escolapios, el Padre Estanislao deja esta Orden para responder al llamado de Dios de establecer en la Iglesia una nueva familia religiosa dedicada a la Inmaculada Concepción. Además de heredar de su casa paterna una ardiente devoción a la Madre de Dios, su decisión, evidentemente, también fue influenciada por la gran devoción mariana de la nación polaca.

Padre PapczynskiLa devoción mariana del Padre Estanislao Papczynski enfocada particularmente a la Inmaculada Concepción, se adelantó dos siglos a la proclamación de este dogma. Él confesó: Creo en todo lo que la Santa Iglesia Romana cree... ante todo profeso, que la Santísima Madre de Dios fue concebida sin pecado original. Este privilegio de la Inmaculada Concepción fue especialmente apreciado por el Padre Estanislao. Él hablaba sobre esto en sus sermones y escribía ampliamente sobre este tema. Como un caballero en los tiempos antiguos, que juraba defender el honor de su señora, él hizo un voto de sangre para dar su vida en la defensa del honor de María Santísima y de su Inmaculada Concepción. La historia muestra que él no solamente se mantuvo fiel a su voto, sino que también estableció en la Iglesia una Orden Religiosa dedicada a promover este gran privilegio de María

Durante el período de la invasión sueca, el Padre Papczynski fue testigo de la muerte de miles de víctimas en los campos de batalla o por las terribles pestes. Él mismo acompañó al ejército polaco como capellán en combates contra Turquía en Ucrania en 1674. El Padre Papczynski se sintió profundamente entristecido al ver cómo multitudes de gente morían sin preparación para el encuentro con Dios e incluso tuvo visiones místicas de los sufrimientos de sus almas en el Purgatorio. Por esto, conmovido por un profundo espíritu de caridad, encargó a su familia religiosa una misión especial: oración y penitencia en favor de los difuntos, sobre todo por las víctimas de la guerra y de las pestes.

Además de la guerra y la violencia, el Padre Estanislao observó la decadencia en la vida moral y religiosa de sus compatriotas. Por este motivo dispuso que la nueva Orden Religiosa tuviera un profundo interés por la educación religiosa. Sus miembros actuarían con profundo celo misionero al llevar la doctrina de la fe a los más necesitados.

Como resultado de las derrotas de dos insurrecciones nacionales polacas contra la Rusia zarista: una en noviembre de 1830 y otra en enero de 1863, el gobierno se volvió muy exigente con las Órdenes Religiosas en Polonia. El régimen zarista prohibió la aceptación de nuevos aspirantes a la vida religiosa. En 1865, después de la reapertura del convento mariano en Mariampole, Lituania, todos los Marianos fueron deportados de allí por el zar. Con esto, la Orden fue sentenciada a una muerte lenta.

El año 1904 trajo consigo la clausura del último convento mariano en Mariampole y para 1908 quedaba vivo solamente un Mariano, el Padre Vicente Sekowski, último Superior General. Los demás Marianos o habían muerto o habían ingresado al clero diocesano... Parecía que las persecuciones zaristas habían logrado que llegara el fin de la existencia a los Marianos...

En este crítico momento de la historia de la Orden de los Marianos, el Padre Sekowski recibió la visita de un fervoroso y entusiasta sacerdote lituano, profesor de la Academia de Teología de San Petersburgo, el Padre Jorge Matulaitis — Matulewicz, quien tenía un profundo entendimiento del significado y contribución de las Órdenes Religiosas en la vida de la Iglesia. Convencido de la importancia que tenían estas Órdenes, el Padre Jorge estaba dispuesto a hacer lo que fuese necesario para revivirlas en las tierras dominadas por la Rusia zarista. Por lo tanto colaboró con varios sacerdotes que compartían el mismo sentir, entre ellos, el conocido Padre Honorat Kozminski, Fundador de varias Órdenes Religiosas, quien más tarde sería proclamado Beato.

Para evitar que afectaran a la Orden las persecuciones del gobierno zarista, el noviciado clandestino de los Marianos fue movido en secreto de San Petersburgo a Friburgo, Suiza. Desde ese momento la Orden comenzó a experimentar un crecimiento constante. Para el año 1927, a la muerte del entonces arzobispo Jorge Matulaitis – Matulewicz, la Orden contaba con casi 300 Padres y Hermanos Marianos. Y continuó creciendo durante varias décadas, llegando a ser una comunidad de más de 600 Marianos en la actualidad.

Actualmente los Marianos de la Inmaculada Concepción desarrollamos en la Iglesia un fructífero servicio en varios campos apostólicos. Organizada en siete provincias, la Congregación tiene más de 100 misiones en casi todos los continentes, viviendo el lema que nos dejó nuestro Renovador: "Por Cristo y la Iglesia."